ver (te).


Ayer viendo por primera vez Avatar, porque nunca me ha gustado mucho el género fantástico; me llamó mucho la atención esta explicación que hacen cuando el protagonista intenta aprender el idioma de Pandora:

”Te veo significa: veo tu alma, tu verdadera esencia. Veo quien eres realmente. Te respeto, te saludo, te honro, te reconozco, te recibo.
Me conecto contigo.”

Pensando sobre ello me dí cuenta de dos matices. El primero, es que “vernos”, aquí en la Tierra significa otra cosa. Significa pasar tiempo con otros: tomar algo mientras hablamos. Vamos, para desconectar; lo que parece justo lo contrario a lo que propone la película, porque ultimamente conectar supone darse demasiado, y cuadrar agendas se hace complicado. Estamos demasiado ocupados.

Desde hace tiempo, y gracias a una conversación pasada por agua, llegué a la conclusión de que no me interesan ya las conversaciones banales sobre el tiempo atmosférico, quiero hablar de cosas que de verdad tengan que ver contigo, o conmigo, que nos toquen. 
Para vernos.
No quiero perder mi tiempo libre, y menos la oportunidad de perderme aquello que quizás me puedes ofrecer o yo te pueda dar.

Pero contra todo pronóstico el problema no está ahí, si no cuando sin ser muy conscientes y sacando tiempo, no nos dejamos de ver. O nos mostramos como no somos, que es lo que suele pasar a diario. Nos ponemos las botas y la pistola y salimos a la batalla. A una batalla que no tiene ningún sentido, porque si aquello hubiese sido un duelo, tendría que haber sido en el Oeste y no en el centro, habríamos quedado al amanecer y no por la noche, y ambos deberíamos de haber llegado a caballo y no andando.

Cada día noto que necesito más de esa conexión. Porque con ella, consigo unirme un poco más a mi misma y a mi entorno, y porque solo estando conectados, puede haber esa transmisión y puedo ver quién eres tu, dejándote que me veas, sin escudos ni caretas. Esas que hacen, que una conversación en un bar cualquiera se convierta en la peor cita de la historia porque no lleguemos a vernos, nos deje mal sabor de boca, y aun así tengamos ganas de repetir para quitárnoslo.

A veces pienso que es debido a que nos vamos haciendo mayores, que las heridas y las arrugas nos pesan. Y a veces, demasiado. Que el tiempo pasa y aprovecharlo solo depende de nosotros, de nuestra valentía, y nuestra capacidad de abrirnos a esa conexión. 

Otras veces, la mayoría, sólo es estar predispuesto, dar el brazo a torcer y dar un paso sabiendo lo que ocurrirá, dejar el chaleco, la pistola y las balas en casa y acudir a la cita habiendo tachado compromisos o simplemente priorizando actividades. 
Con el pecho al descubrierto. 
Dispuesto a conectar y que se conecten. Para vernos.

 

9 comentarios:

  1. Quedar con mucha gente siempre está bien, pero yo creo que soy un poco adicto a individualizar personas. Quedar a comer con una sola persona, o invitarle a una caña a solas, te obliga a ser sujeto activo de la historia, a compartir por encima de todo. Y sobre todo, a aprender a la otra persona en profundidad.

    Cuídate.

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    1. Sujeto activo, me gusta!!! :) eso es, basta ya de esta sensación de pause constante! Tenemos que movernos!!!

      pd: espero que pronto :) hace ya demaisado tiempo que no buscamos excusa para quedada.

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  2. Iba a haberte contestado ayer pero como no tenía el tiempo suficiente para hacer un comentario kilométrico de los míos pues me he reservado para hoy.

    Lo que dices de la conexión es algo que yo he pensado cientos de veces, a veces vivimos demasiado aislados de los demás, incluso cuando los "vemos" a diario, supongo que sólo en esos momentos de conexión eres capaz de ver a la otra persona tal y como es. Quizás a veces pasa que nos centramos más en nosotros que en los demás y muchas veces "desconectamos" cuando alguien nos cuenta sus problemas, no los empatizamos ni nos ponemos en su lugar, tal vez por falta de tiempo o tal vez por egoísmo puro y duro. O tal vez porque en realidad no nos apetece pensar en nada que nos lleve a reflexiones profundas, supongo que el ritmo de vida que llevamos nos empuja a la banalidad y a hablar del tiempo y otras chorradas.

    Verse es importante, pero verse por dentro aún más.




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  3. Hoy en día se crea la sensación de que nunca hay tiempo para nada y que las cosas cuanto más sencillas mejor. Esto se lleva a las conversaciones; fíjate que en muchas ocasiones estás hablando con alguien y en realidad ya sabes por dónde va a ir la conversación, qué va a decir a continuación cada persona. Está también mal visto opinar distinto a alguien, y de hecho las conversaciones con diferentes opiniones suelen desembocar en seguida en una discusión (da rabia, es que poquísima gente sabe argumentar sin atacar sistemáticamente).
    Así, claro, es normal que nos cueste ver a la otra persona, si es friki quedar un día para hablar "de ralladas".
    Hasta parece que implicarse con algo (alguien) es una debilidad.

    Un abrazo!

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  4. ¿Has sentido alguna vez que habitas en un enjambre?

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    1. No entiendo muy bien la pregunta.. no se si te referies porque sienta que a mi alrededor solo hay abejas o porque no paran de picarme.. ;)
      en ambos casos te diré que si jajaja

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    2. ahora que he visto que tu ultima entrada se llama así, entiendo que era una manear sutil de hacer publicidad. Gracias igualmente por pasarte por mi espacio. :)

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